A finales de Julio ya comenté que el Consejo de Ministros había aprobado el Proyecto de Ley de Tribunales de Instancia y que su entrada en vigor supondría la desaparición de los centros de destino o de trabajo que ahora conocemos.
Realmente lo que se hace es cambiar toda la estructura judicial, convirtiendo cada partido judicial en un único Tribunal, en el que se integrarán en sus respectivas secciones especializadas, todos los jueces de un mismo partido judicial. La Ley por lo tanto será de modificación de la LOPJ. Pero ¿qué va a pasar con los funcionarios?
En palabras del mismo Gobierno, adaptándose a la estructura de
Las consecuencias: funcionarios para todo, más o menos lo que les pasa a los funcionarios de Auxilio con las suplencias, más trabajo, más penosidad, y de momento total inseguridad en lo relativo a determinados conceptos retributivos, como guardias, penosidad, ¿destino?, etc.
Rectificando lo dicho hace un par de días respecto de las reordenaciones de personal, igual es que la Administración está esperando a que se las pongan como a Fernando VII, porque el mensaje coincide: sobran funcionarios y faltan jueces. Pues que me expliquen, si tengo el servicio a rebosar de expedientes, quién los sacará cuando tenga a dos jueces más poniendo resoluciones.
Que todas estas reformas parece que se hagan con los pies, parece bastante claro, pero que hay que plantar cara sin demora también.