miércoles, 30 de noviembre de 2011

Lo dicho: la Asamblea General de Mugeju ha fallecido.


Leo y releo, todas las comunicaciones remitidas por los sindicatos respecto de la última Asamblea General de Mugeju y reitero lo dicho: ha fallecido. Existir existe, pero todos coinciden con un aire más o menos reivindicativo, en que los señores que representan al Ministerio, que es lo que son y nada más, se limitaron a informar a los compromisarios que iban y que no iban a hacer. Se votaron varias cosas pero a estos señores les da igual porque conocen de sobra que la asamblea carece de competencia decisoria de ninguna clase.

Hay quién apela, al sentimiento democrático e incluso se atreve a criticar a determinados colectivos de no apoyar la democratización de la Asamblea, pero a mi eso me parece más bien desviar la atención hacia otra parte.

Era predecible que cuando los Cuerpos superiores desaparecieran de la Asamblea, iba a suceder esto, y desde luego parece que todo se ha ido preparando, es decir, al tiempo que han democratizado, una persona un voto, han ido retirando competencias.

Con independencia de grupos de presión y funcionarios influyentes, la democracia no puede suponer ignorar los intereses de una minoría, o al menos negarles su verdadera representación. En este caso la minoría la componen Jueces, Fiscales, Secretarios y Médicos Forenses que pueden ser tranquilamente un 30% de los representados. No quiero contabilizar a los jubilados porque entonces igual habría que callar del todo.

En mi modesta opinión, ahora mismo no hay solución posible y se va hacia la desaparición de la Asamblea de forma premeditada, donde esa minoría ahora tendrá la mayoría a tenor de lo previsto en el proyecto que publiqué en su día. Siempre se puede luchar por una solución más lógica que pasa por una impensable devolución de competencias, y un sistema electoral totalmente democrático en el que todos elegimos a todos los compromisarios existiendo cuotas por grupos, atendiendo a su presencia real en Mugeju.

Aunque en la actualidad es prácticamente imposible.