Esta pasada semana de “pascua” ha estado entretenida, al menos a nivel de información general. Primero, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, en uno de sus alardes verbales a los que nos tiene últimamente acostumbrados vuelve a pedir la devolución de las competencias de Justicia, Sanidad y Educación al Estado, alegando que ello supondría un montón de ahorro, pero de ahí pasa a deducir que sobran un montón de políticos.
Aún no se habían organizado cuatro tertulias con un político de por medio para justificar mantener el Título VIII de la constitución indemne, y con ello un montón de sus puestos de trabajo, nos enteramos que el máximo representante del Estado, se rompe accidentalmente la cadera, con el detalle que se produce durante una cacería en un exótico país africano, mientras los “curritos” españoles las pasamos canutas.
Para acabarlo de arreglar, nuestro presidente del Gobierno, con motivo de la celebración del segundo aniversario de la Constitución de 1812 “La Pepa ” se le ocurre decir que el artículo que más le gusta es el dedicado a la Justicia , pero sin embargo se olvida de poner en su Real Decreto de reales recortes a la Justicia como derecho básico del Estado, lo que impide que al menos se repongan efectivos en esta Administración. Mal se puede argumentar a favor de la educación o la sanidad como derechos básicos, sino se puede acudir a la justicia a defenderlos.
Por si fuera poco, acaba de decir, que no han sido suficientes los recortes, ni los sacrificios, ni la nueva bajada de sueldo vía impuestos e incremento de jornada laboral que se nos viene encima, convenientemente aderezada con subidas de hidrocarburos, electricidad, suministro de agua, con todo lo que ello supone para los trabajadores de este país, que partimos de cero. Tenemos que seguir las órdenes de Europa donde para que unos vivan bien y aguanten sus condiciones otros tenemos que pasar por las que ellos nos impongan.
Por supuesto, corren a contarnos lo mucho que les felicitan cada vez que nos vuelven a fastidiar. No obstante quienes toman esos acuerdos para recortar, empobrecer, bajar la calidad de los servicios públicos y quién sabe si eliminarlos, no se tocan ni uno sólo de sus privilegios. Como decía un amigo mío, esto parece el país del trile: la bola se mueve entre los cubiletes, pero siempre la mueven los mismos, y tú nunca aciertas donde está ubicada. Para que seguir….