Ahora resulta que
tras unos 20 años en la Junta de Personal de Valencia, me acabo de enterar
que cualquier funcionario no puede
presentar propuestas en la misma, por un mero formalismo. Vivir para ver. En
todos estos años he visto admitir propuestas de funcionarios de a pie, incluso de
no pertenecientes al sector en nombre de algún sindicato, por supuesto siempre
que tuviera relación con nuestras condiciones de trabajo.
Claro que después
de lo que tuvieron que escuchar ayer en el Pleno de la Junta ante la negativa,
ya digo que por un mero formalismo, de la Comisión Permanente a incluir en el
Orden del día una propuesta de un servidor que es funcionario y miembro electo
de dicha Junta, se han planteado un cambio en el Reglamento de la Junta de
Personal para posibilitar algo que se hacía sin necesidad de modificarlo.
Puedes consultar la propuesta pinchando aquí, o entrando en http://elobservatoriojudicial.blogspot.com,
si no funciona el enlace.
Desde hace más de
un año en que dimití como presidente de la Junta por razones de coherencia con
mi nueva situación de baja como afiliado a Csif, he tenido algún conato
contencioso con quienes dirigen ese órgano de representación. No me refiero en
ningún caso al resto de miembros de la misma. A la falta de citación en forma
durante todo ese tiempo, he de añadir la negativa a remitirme las propuestas y
las actas de cada pleno, a facilitarme la documentación emitida o recibida, o a
remitirme las certificaciones que he solicitado.
No hay peor
inconsciencia que la producida desde la ignorancia. A estas horas todavía no se
deben haber percatado que están atentando contra mi libertad sindical, negando
lo que me corresponde como miembro de pleno derecho de esa Junta, elegido por
mis compañeros en unas elecciones, en las que fui cabeza lista y presentador. Las
excusas causan vergüenza ajena. Van desde el formalismo interesado, a la
interpretación restrictiva del Reglamento por el nuevo presidente, hasta que al
remitir la propuesta por email carecía de firma.
Todo esto me hace
pensar: ¡¡madre mía, en que manos estamos!!. Mucha imagen, que por cierto no
creaban ellos sino algún compañero que tampoco está ya, de la que además
abominaban, a pesar de lo mucho que se aprovechan ahora de ella, y mucha palabrería,
pero de “forment ni un grà”. Por lo visto les importa más la parte política que
la sindical. Así nos va.