lunes, 18 de junio de 2012

Recortes, más recortes

Parece que nos vuelven a bajar el sueldo, esta vez  por la vía de quitarnos vacaciones, además hace ya algún tiempo que se oye que pretenden quitarnos los días de asuntos propios por antigüedad. Esto me sugiere dos tipos de cuestiones: 1) nuevamente se desvía la atención hacia la función pública, para que los ciudadanos dejen de pensar en el cerca de medio millón de más que bien pagados políticos, a la vista de los resultados que ahora sufrimos, y 2) por otra parte que campo de acción real tienen.


Empecemos por la segunda por ser más didáctica. Los días de permisos de asuntos propios están recogidos en el EBEP tanto los ordinarios o moscosos como los que se acumulan por antigüedad, es decir, a partir del cumplimiento de un cierto número de trienios. Por lo tanto su modificación lleva implícita tocar dicha norrma que además es de carácter básico estatal. En nuestro dependiendo del alcance también se podría tocar la LOPJ.


Es fácil que incluso con el tiempo no quede ahí y nos pongan en el camino de otras CCAA como Madrid, Catalunya, Andalucía y Canarias, donde directamente y sin rubor han vuelto al recorte directo en nómina mientras sus privilegios siguen por todo lo alto, y además desde el propio Estado se beneficia al defraudador con amnistías fiscales, como premio a que fueron los grandes beneficiarios en la época de vacas gordas.


El número de funcionarios españoles es inferior a la media europea, y supone el 45,6% del PIB, mientras en la zona del euro es del 50,9%, según Eurostat. Sólo los países rescatados tienen menos empleo público que España: 6,5 funcionarios por cada cien habitantes, frente a, por ejemplo, los 10,6 de Francia. Los países europeos con las economías más competitivas, como Dinamarca, Suecia o Finlandia, el porcentaje de funcionarios sobre la población activa es del 26% en el primer caso, y del 22% y el 19% en los otros dos. En España hay 2.690.099 funcionarios, el 5% de la población y el 14% de los españoles con edad de trabajar.



Enfrente más de 450.000 profesionales de la política, que ellos mismos se contabilizan como empleados públicos. Los responsables de este desastre son más del doble que el país de la Unión que más tiene, siendo menos habitantes en España.  Estos si que cobran buenos sueldos, dietas y demás, pero parece que todo esto con ellos no va. Algunos igual van por la vida de gratis total, pero eso nunca lo sabremos.