| 23 Diciembre
2012 - 16:23 h.
En plena recesión económica y con una pérdida continua de
poder adquisitivo por parte de la inmensa mayoría de los trabajadores, las Sociedades de Inversión
de Capital Variable, comúnmente conocidas como Sicav, siguen engrosando
curiosamente su patrimonio, con un aumento del 2% hasta septiembre, según VDOS,
hasta rozar los 24.000 millones de euros.
Sobre el papel, algo más de 400.000
personas se reparten este capital, pero en realidad son muchos menos los beneficiados,
ya que cerca del 90% de estas sociedades son sospechosas de ser Sicav “privadas”, en manos de un
único accionista, y no verdaderas instituciones de inversión colectiva con
decenas y hasta miles de partícipes.
Generalmente las grandes fortunas
ostentan el 99,9% del capital de una Sicav para utilizarla como vehículo de sus
inversiones en otras empresas, representando el resto de accionistas un papel
meramente simbólico. Con esta estrategia pretenden reducir al mínimo su factura
fiscal, ya que las Sicav solo tributan
un máximo del 1% sobre sus beneficios, en contraste con el 52%
que pagan las rentas más altas en el IRPF (llegando al 56% en el caso de
Cataluña).
A diferencia de un pequeño inversor,
que necesita retirar parte o la totalidad de su inversión depositada en una
Sicav para hacer frente a sus necesidades económicas, los grandes patrimonios
apenas reintegran su participación. ¿Por qué? Porque controlan íntegramente el
destino de las inversiones de la sociedad y no necesitan sacar el dinero para adquirir
una determinada participación en otra empresa, sino que realizan esa operación
a través de la Sicav.
Esta argucia les permite pagar solo
un 1% por los beneficios que obtenga la Sicav de sus inversiones, al mismo
tiempo que permite a estos patrimonios
multimillonarios no tributar jamás en el IRPF por dichas
ganancias.
Para evitar este abuso, los Técnicos del Ministerio
de Hacienda (Gestha) hemos hecho llegar en múltiples ocasiones a los grupos
políticos del Congreso una propuesta para fijar el porcentaje máximo de participación en una Sicav
entre el 2% y el 5% de su capital social máximo. En el caso de
que este tipo de sociedades no respetara el nuevo porcentaje de participación