Tener la cara como el ‘cemento armao’, como me martilleaba mi padre, para tener un sueldo de diputado y completarlo con actividades privadas y pluses locales. Hay que vivir muy lejos de la realidad para no convocar un pleno en 50 días. Hay que ser muy mentiroso para no cumplir un programa electoral con el que se ganaron unas elecciones y muy rastrero para azuzar la crítica sin reconocer que unos son tan culpables como los otros.