Dice el refrán que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Estos días un sindicato se refería a la postura de la Administración Valenciana respecto de la Nueva Oficina Judicial, con una expresión curiosa: “amb diners torrons, sense diners, res de res”.
O sea en nuestro ámbito no hay dinero para la implantar la NOJ ni para “experiencias piloto”. Claro que entonces habría que preguntarse a que viene la inversión para la aplicación informática Arconte – Noj en la Ciudad de Castellón, de la que seguimos sin enterarnos excepto por la propaganda gubernamental en la prensa.
Sin embargo, para retribuir responsabilidades que por narices tendrá que asumir algún funcionario de Castellón, no la hay. Todos sabemos que por la puerta de atrás ya nos han metido la firma digital, la entrada en Registros, y algunas “cosillas” más. También sabemos que hay quién cobra por estas responsabilidades, y salvo contadas excepciones no es quién las realiza efectivamente. Pero bueno, parece que todo el mundo es feliz….
Por si fuera poco el pasado viernes se aprobó el proyecto de Ley de Tribunales de Instancia que como ya dije, suprime los centros de trabajo que ahora conocemos y los de destino que implantó la LOPJ de 2003, incluidas las UPAD. Además deja en el aire los acuerdos suscritos sobre acoplamiento de los funcionarios en la Nueva Oficina Judicial, para disgusto de unos y otros.
Los acuerdos quedan en agua de borrajas para unos, y para otros se les acaba la excusa para no afrontar la realidad, aunque a lo mejor únicamente se trate de inconsciencia. Nada que ver con la nueva Ley del Registro Civil, sobre la que también opiné, aunque alguien la utilice para desviar la atención.