miércoles, 16 de noviembre de 2011

ADEMÁS DE HARTO, INDIGNADO.

Rotundamente sí. Estoy indignado de ver que en la campaña electoral, se hable del mantenimiento de cuestiones básicas como la sanidad y la educación, pero no de la Justicia. Pues que me expliquen como tendremos derecho a aquéllas sin ésta. De cómo se recorta en un servicio público como la justicia que ya está huérfana de casi todo. De que se amorticen y eliminen plazas por la puerta falsa, de que no se creen ni se cubran puestos de trabajo necesarios, de que no cobre el turno de oficio, ni los taxis, ni los proveedores, y que suframos falta de medios a diario sin ningún reconocimiento.

Estoy indignado de ver las amenazas veladas sobre los funcionarios, mediante anuncios de más recortes en cuanto pasen las elecciones, y de cómo se sigue desviando la atención hacia nosotros.

Estoy indignado de ver, que nos han recortado el sueldo y no sirve para nada, de que todo está más caro, de que la inflación “oficial” sea de un 3%, de que el precio del gasóleo sea haya incrementado un 14% en un año, de que nuestro salario se haya empobrecido un 20%, y que además nos paguen ciertas retribuciones con retraso.

Estoy indignado de ver que en esta Administración trabajamos más para sacar esto adelante, y cobramos menos, y que lo que producimos todos solo lo cobren unos pocos, de que  se nos  apunte siempre como los culpables, por trabajar poco o por malgastar.

Estoy indignado de que los trabajadores paguemos una crisis que no hemos creado. De que las leyes del mercado se apliquen a todo el mundo cuando la economía va bien, pero cuando van mal no se apliquen  por ejemplo a las entidades bancarias. Reflotar un banco o una caja es cobrar del Estado, es decir de nuestros impuestos. Para los beneficios ellos, para sus impagados y su irresponsabilidad nosotros.

Pero sobre todo, estoy  harto e indignado, de comprender ahora con los recortes y las sesudas fórmulas para recortar gastos, todo lo que se ha dilapidado en los últimos años sin que al parecer haya ningún responsable, y para mayor escarnio como se mantienen partidas destinadas a cuestiones no básicas, a pesar de la penuria económica de la Administración.

Y harto, muy harto, de ver como no hay forma de mover nada de forma conjunta, de leer de forma cansina, el exigimos, nos oponemos, es intolerable, etc., que más bien parece ya cubrir el expedienteo o una justificación,  que otra cosa.