Desde una mera óptica de poder, tanto al PP y como al PSOE les interesa que la reforma se lleve a cabo. No cabe duda de que con este nuevo diseño del CGPJ, los jueces verán como sus facultades de lucha contra la corrupción quedarán muy mermadas, pues será el propio poder político el que pasará a vigilarlos a ellos. Con la reforma de Gallardón, el sistema de ascenso judicial también se verá sometido a los designios de los grandes partidos.