Las huellas del paso
del tiempo han hecho mucha mella en el Palacio de Justicia de Alicante. Las
dependencias de la antigua cárcel piden a gritos una rehabilitación que nunca
termina de llegar. Y eso que hace solo un año el inmueble dio un aviso de los que
no conviene pasar por alto tras desprenderse una pieza de 300 kilos de la
cornisa del ala derecha.
Afortunadamente,
la mole de piedra se vino abajo de madrugada y no durante el trasiego de
profesionales y ciudadanos que cada día transitan por los aledaños de la sede
judicial del alicantino barrio de Benalúa. Sin embargo, poco se ha hecho en los
últimos doce meses más allá de colocar vallas en la zona afectada para evitar
que nadie circule por debajo.
Esta
situación ha llevado al Sindicato de Trabajadores de la Administración de
Justicia (STAJ) a presentar una denuncia ante la Inspección Provincial de Trabajo.
En su escrito, la formación insta a la Dirección General de Justicia a que
solvente el problema ante «el riesgo para la salud física de las personas allí
destinadas, así como la de los ciudadanos que acceden al edificio».